Basajaun o Anxo es un personaje de la mitologia vasca. Habita en los bosques y cavernas. Posee forma humana, con el cuerpo cubierto de pelo y una melena muy larga. Uno de sus pies tiene la planta circular. Es el genio protector de los rebaños de ovejas y estas indican su presencia con una unánime sacudad de cencerros. Cuando se acerca una tempestad o los lobos, da gritos en la montaña para que los pastores pudiesen retirar el ganado.
Cuando las ovejas hacen sonar al unísono sus cencerros, anunciando la cercana presencia de Anxo, los pastores pueden echarse a dormir tranquilos, pues no hay peligro alguno que les aceche.
Si los hombres supieran esta canción, bien se aprovecharían de ella:
“al brotar la hoja, siémbrese el maíz;
al caer la hoja, siémbrese el trigo;
a mucho calor, siémbrese el nabo.“
Los vaqueros de Estenenzubi (Baja Navarra) dejaban un trozo de pan para Anxo, que acostumbraba a venir cuando ellos ya se habían dormido.
Pero una noche se olvidaron de dejar el pan, haciéndolo solo uno de ellos, el más joven precisamente.
A la mañana siguiente descubrirían que el señor del bosque les había robado la ropa a todos, menos al que no olvidó la ofrenda. Los vaqueros ofrecieron entonces regalarle una ternera al más joven de sus compañeros, si iba hasta la caverna donde habitaba el Basajaun y recuperaba la ropa.
Aceptó y se presentó ante el genio. Pero no sólo recuperó los vestidos robados, sino que recibió una extraña recomendación de Anxo:
- “A la ternera que te han regalado, dale ciento un palos”.
Así lo hizo el vaquero cuando estuvo de vuelta, y prodigiosamente, aquella ternera le dio ciento un terneritos.








